Transparencia
Un sitio que clasifica la línea editorial de otros medios está obligado a exponer la suya. Aquí está de dónde sale el dinero, qué hacemos con los datos, qué sabemos hacer y qué no.
Lo que todavía no funciona
Esta lista existe porque un sitio sobre transparencia que solo cuenta sus aciertos ya está fallando en lo que promete.
- 5 de las 79 clasificaciones están firmadas; las otras 74, no. Las que no la llevan se publican marcadas como provisionales, cada una con su justificación al lado.
- El catálogo está desequilibrado, y más de lo que parece. Contando medios, los de izquierda son cerca de un cuarto del catálogo. Pesando lo que cada uno publica, son el 3 % de los artículos: siete veces menos. Eso hace que los puntos ciegos hacia la izquierda sean mucho más difíciles de detectar que los del otro lado, y afecta directamente a lo que usted ve. Las dos cifras, una al lado de la otra, están en el mapa mediático.
- El punto ciego de la izquierda no se afirma, y es una decisión. La izquierda falta en la gran mayoría de las historias con cobertura suficiente, así que señalar una concreta no diría nada sobre ella: diría lo que hace el catálogo. Por eso, desde el 2 de septiembre de 2026, una ausencia de la izquierda se publica como hecho —«sin medios de izquierda», con la frecuencia al lado— y nunca como veredicto. El énfasis, la señal que sí funciona, apunta casi siempre a la derecha por la misma razón, y lo decimos donde aparece.
- No verificamos si una noticia es cierta. No somos un verificador de datos. Mostramos quién publica qué; la veracidad de cada pieza es otro oficio.
- De algunos medios no consta quién manda. De 63 de los 79 medios consta quién los controla, con la fuente al lado. De los otros 16 no consta, y publicamos la búsqueda en su lugar: dónde se miró, cuándo, y qué documento cerraría el hueco. Casi todos son prensa regional que no publica su mástil, y ahí no saber es lo corriente: de veintisiete candidatos que se revisaron, diecisiete no dicen quién los edita. Pero no siempre es por falta de datos — de Cablenoticias consta la estructura societaria entera y la fuente que la trae se actualizó por última vez en 2018, así que tampoco afirmamos que hoy sea suya.
- Y a veces el hilo se para antes de una persona. De Colombia Informa conocemos la razón social —Corporación Colombia Informa, NIT 900.408.141-8—, cómo se financia y con qué red trabaja, pero no quién la representa legalmente. Ese dato es público y está en el RUES; hasta tenerlo en la mano no escribimos ningún nombre. No es el único caso: en Pulzo, en los tres medios de la Organización Ardila Lülle y en el propio Cablenoticias el rastro termina en otra sociedad. Saber quién es dueño de un medio importa tanto como su línea editorial, y por eso mismo no se afirma de oídas.
- Mandar no es lo mismo que poseer, y lo decimos. Cuando el dueño es una institución —el Estado, un partido, una fundación— la pregunta de quién manda no desaparece: se traslada a un cargo, y el cargo lo ocupa alguien. Por eso nombramos también a quien dirige el medio público o el semanario de un partido, siempre aclarando cuál de las dos cosas es. Nombrar a los accionistas de los grandes grupos y dejar en «institución» a los demás sería aplicar el escrutinio de forma desigual.
- La propiedad documentada no es la propiedad real. Lo que publicamos es lo que consta en fuentes consultables: quién figura como accionista. Un testaferro, un acuerdo privado entre socios o una sociedad en el exterior no aparecerían ahí, y no tenemos forma de verlos.
El detalle de cómo clasificamos, con sus fórmulas y sus umbrales, está en la metodología, y el catálogo completo con la justificación de cada medio, en el mapa mediático.
Corregirnos
Si cree que una clasificación está mal, escríbanos con ejemplos concretos de cobertura a doblefoco.co@gmail.com. Los valores están hechos para ser discutidos; por eso cada uno se publica con su argumento al lado.
Si usted es un medio del catálogo
Si su medio aparece aquí y no está de acuerdo con su clasificación, con su ficha de propiedad o con un aviso que publicamos, escríbanos desde una cuenta del medio a doblefoco.co@gmail.com, diciendo qué afirmación objeta y con qué evidencia. Esto es lo que nos comprometemos a hacer:
- Acusar recibo en cinco días y responder por escrito en quince. La respuesta dice qué se cambia, qué no, y por qué.
- Publicar la objeción y la respuesta junto a la ficha del medio, con fecha, cambie o no la clasificación. Quien lea la ficha verá que el medio la discutió y qué dijimos.
- Cambiar solo con evidencia. Una clasificación se revisa con el mismo protocolo con el que se hizo —cobertura reciente, fuentes consultables— y no por la insistencia. Lo que sí cambia siempre es un dato de hecho que se demuestre errado: un dueño, una fecha, un cargo.